Salir de casa con -4º no es propio de esta tierra pero a veces ocurre. De camino al trabajo se me hielan hasta los pensamientos y cuando llego a la oficina todo son quejas por el crudo invierno, el frío, los días desapacibles...  "Y por si fuera poco -añade alguien- ahora los días serán cortísimos". Me doy cuenta de que vivimos ajenos a la realidad de la naturaleza, que no miramos ni observamos,  y nos creemos las frases hechas sin pensar en nada, como esa de que los días más cortos del año se dan en invierno. Así que, para frenar esa avalancha de quejas contra el tiempo climático, les hago notar que los días van alargando a partir del solsticio de invierno, que imperceptiblemente al principio vamos ganando minutos de luz. "¿Estás segura?", me pregunta la de las quejas. Le digo que sí y que si no tengo razón le doy permiso para quejarse todos los días. Al cabo de unos minutos el frío descomunal que padecemos ese día, se convierte en algo secundario y la idea de los días más largos les hace decir que la primavera está a la vuelta de la esquina.

Son como niños.

A través del frío

y del viento el cielo

parece más alto.

H

Viento y lluvia.

Lleno de pasos rápidos

El camino helado.

H.