Si hemos logrado la plena conciencia de nuestros actos, seremos Santôka. Si nos consideramos espiritualmente realizados, nos veremos siendo Hôsai. Si carecemos de gracia, Ryôkan. Y si lo que piensen de nosotros nos importa un pimiento, nos transformaremos en Issa. Nuestra manera de ser, nuestras virtudes y defectos, se evidenciarán en nuestro haiku y cualquiera podrá allí fácilmente verlos."

Vicente Haya , "Haiku-dô - El haiku como camino espiritual" - Kairós 2007

 (Utamaro)

 

 

Oculto en una choza en ruinas

mi vida en ruinas.

Canta la cigarra

(Santôka)

Triste soledad .

Hago que se mueva mi sombra

a ver qué pasa.

La calidez del gorrión

que cojo en mis manos

y después suelto.

(Hôsai)

Un poco ebrio

ligero el paso

bajo el viento de primavera.

(Ryôkan)

 

Cuando florece el ciruelo

yo esparzo sardinas

en la tumba de mi gato.

(Issa)